DIARIO DE UNA REPORTERA SECRETA (por Marta Pich)

LOS SECRETOS (Sabiñánigo, 27 de julio de 2010)

Tengo que reconocer que los he visto actuar en infinidad de recintos: teatros, pabellones, plazas de toros, discotecas… incluso en una lonja medieval, pero nunca antes me había encontrado fotografiando a Los Secretos en una pista de frontón. Pero este fue el escenario en el que el pasado 27 de julio el grupo deleitó a su público en la localidad oscense de Sabiñánigo. Dada la ubicación, viajé hasta allí en mi coche y pude disfrutar del paisaje. La población estaba rodeada de montañas, a los pies de los Pirineos, en las que todavía se podía ver un poco de nieve. A las siete y media de la tarde, después de tres horas conduciendo, llegué a Sabiñánigo. Sólo entrar en el casco urbano vi un cartel anunciando el concierto de Los Secretos y la tranquilidad que había respirado durante el viaje se vio alterada por los festejos de Santiago en los que estaba inmersa la población. Calles cortadas, charangas y todo el mundo en la calle. El concierto de Los Secretos era uno de los platos fuertes del programa festivo y todo un acontecimiento para los vecinos de esta localidad. La chica que me atendió en la recepción del hotel estaba ansiosa por ir al concierto y en el bar dónde me tomé un sándwich al llegar comentaban que no sabían si todavía encontrarían entradas “se ve que han montado un escenario enorme y han tenido que quitar algunas localidades”.

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Los Secretos llegaron al recinto para probar sonido sobre las nueve y media de la noche. Todo estaba muy tranquilo, pero lo que no sabían es que les estaba esperando una plaga de mosquitos que les avasallaría hasta el punto de tener que acortar la prueba. Viendo la situación y en previsión que esta visita inesperada se pudiera repetir durante el concierto, alguien decidió ir a buscar repelente de mosquitos. Curiosa la imagen de Carlos, el stage manager, soplando el humo de un cigarrillo en las manos de Juanjo, mientras tocaba, para ahuyentar a los mosquitos, o Santi esquivando a los insectos con las baquetas. Después de la prueba nos fuimos a cenar unos metros más allá, en el bar de las piscinas y poco después ya abrieron las puertas del recinto para que el público ocupara posiciones. Los primeros en entrar fueron una familia que aguardaba en la puerta desde hacía un par de horas. ¡Querían estar en primera fila!

Pasaban pocos minutos de la medianoche cuando el grupo salió al escenario. 3, 2, 1 y empezaron a sonar los acordes de “Pero a tu lado”. Hacía una noche estupenda en la que nos custodiaba la luna llena y, además, los mosquitos nos dieron una tregua. La pista de frontón estaba a reventar e incluso había gente sentada en las escaleras que daban a las piscinas. Complicado fue ir des del escenario a la mesa de sonido cuando quise hacer una foto general. Había gente de todas las edades y es que por algo Los Secretos son un grupo atemporal y sus temas van más allá de las modas. El público coreó las canciones y en las primeras fila el delirio permaneció a lo largo de las dos horas de concierto. Tanto es así que cuando Álvaro les lanzó una  púa, la lucha de dos chicas por hacerse con ella fue disputada. Después del concierto y a pesar que era ya muy tarde, fueron muchos los que aguardaron a un lado del escenario para saludar a Álvaro, Ramón, Jesús, Juanjo y Santi. Entre ellos, la chica del hotel que había conocido horas antes. Se la veía entusiasmada. El grupo, como siempre, no tardó en atender a su público. Para muchos era su primer concierto, ya que Los Secretos no habían actuado nunca en Sabiñánigo. Otros, en cambio, eran repetidores y algunos hicieron un montón de kilómetros para ir a verles. Firmas, fotos y un buen sabor de boca que muchos tardaran en olvidar, entre ellos, la chica del hotel, que a la mañana siguiente continuaba con una sonrisa dibujada en la cara y los ojos llenos de ilusión.

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