DIARIO DE UNA REPORTERA SECRETA – Pozuelo

LOS SECRETOS (Pozuelo de Alarcón, 10 de septiembre de 2010)
Por Marta Pich

Este verano Los Secretos han tocado en numerosas poblaciones cercanas a Madrid, pero tal vez fue en Pozuelo de Alarcón dónde se reunieron más familiares y amigos. El Torreó …n, un precioso auditorio al aire libre, era el sitio escogido para el concierto, que la población madrileña organizó con motivo de las fiestas. Llegué allí sobre las ocho de la tarde y el grupo ya estaba probando sonido. Pero cuando miré al escenario, me di cuenta que estaban todos menos Ramón, que se retrasó veinte minutos. Cuando llegó, sus compañeros le riñeron, cariñosamente, y él se unió al grupo sin rechistar. Estaba oscureciendo y poco antes de las nueve, concluidas las pruebas, se retiraron al camerino. Les quedaba una hora para relajarse, comer algo y concentrarse para el concierto.

Cómo siempre que juegan en casa, los nervios están más presentes. Sabían que en Pozuelo habría muchas caras conocidas, así que la presión era doble. Álvaro calentaba la voz por los pasillos mientras consultaba con sus compañeros si esa noche dejaban fuera o dentro del repertorio “Hoy no”. Juanjo bromeaba si “Hoy no”, hoy sí o no. Al final fue que no. Juanjo, junto a Jesús, forman el dúo humorístico por excelencia en los camerinos, aunque su complicidad también se traslada al escenario. Desde que en Cuenca crearan el personaje del Dr. Chorizo, en cada concierto protagonizan una escena de lo más divertida y Jesús se transforma cada día en un nuevo personaje. Una buena manera de relajarse. Media hora antes de empezar la actuación y cada diez minutos, Carlos (stage manager) iba informando a los chicos del tiempo que faltaba para empezar el concierto. Una cuenta atrás que avivaba aún más el gusanillo de salir a tocar. Y llegó la hora. “Señores, ¡a escena!” Ya a pie de escenario, Ramón me comentaba que siempre que actúan en Madrid o sus alrededores están más nerviosos porque quieren hacerlo mejor que nunca y eso a veces les juega alguna mala pasada durante el concierto. No fue el caso. Imagino que en estas situaciones los segundos deben parecer horas y sino que se lo digan a Álvaro “¿pero por qué no salimos ya?” Sobre las diez de la noche ocuparon sus posiciones en el escenario de El Torreón dispuestos, como siempre, a darlo todo. La entrega fue total. Están en plena forma y lo demuestran en cada concierto y, no sólo musicalmente hablando, sino también físicamente. Los numerosos saltos que Álvaro da a lo largo de los conciertos dan fe de ello. En Pozuelo creo que se superó. Ramón últimamente también se está desmelenando y desde que en la anterior gira, Cara B, arrancara a cantar, cada vez se mueve más por el escenario. Se nota que tienen cuerda para rato.

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Durante el concierto di una vuelta entre el público y pude comprobar que no sólo en las primeras filas coreaban las canciones. Era impresionante ver el auditorio lleno hasta la bandera y la cantidad de niños que había entre el público. Que la música de Los Secretos se expande por distintas generaciones es algo que he repetido muchas veces y que es una realidad. Pero es que no tiene precio ver la carita de los más pequeños, después del concierto, pidiendo un autógrafo a Álvaro y haciéndose una foto con él. “Son las nuevas generaciones de público de Los Secretos”, me decía Ramón mientras contemplábamos tan entrañable escena. El de Pozuelo parecía el concierto de los niños porque, además, ese día era el cumpleaños de Paula, la hija mayor de Jesús, a la que su padre saludó desde el escenario. Después del concierto, la protagonista tuvo su tarta de cumpleaños, sopló las velas y compartió su día con todos los allí presentes. La gran familia de Los Secretos estaba esa noche aún más en familia, si cabe. Así se despedían de Madrid con esta gira, que llega a su recta final. La próxima parada será Mérida, con un concierto único e irrepetible en el incomparable Teatro Romano, acompañados de la Orquesta Sinfónica Oscam y para el que se han agotado las entradas.